Nuestra misión...

Guiar a los ciegos por un camino que no saben, conducirlos por sendas que no han conocido; delante de ellos tornar las tinieblas en Luz y enderezar entuertos. Obrar así con ellos y no desampararlos.
Ejercitemos la Caridad, mantengamos la Esperanza y caminemos con Fe ...

jueves, 4 de octubre de 2007

LA FE

C. D. Molina García
Suelen los racionalistas sostener que solo es verdad "lo que la razón aprueba". Y algunos sostienen -con el más rapaz racionalismo- que la Masonería se funda en la ley natural, "dictada por la razón y definida por la ciencia". Y uno se pregunta, de aceptar esta definición, cómo es posible al masón pensante conciliar y convivir con un montón de grados que aluden al mundo esotérico (iluminismo, rosacrucismo, gnoticismo y con toda la tradición iniciática) y al mismo tiempo enarbolar la razón como guía del pensamiento y de la acción en la comprensión del misterio masónico, que no es otro que el Real Secreto que habita en el mundo interior del hombre.
Hebreos (11, 1) define la FE diciendo que ella es "la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve".
El masón de vocación racionalista no tiene ojos para lo esencial, que es aquello que no se ve con los ojos materiales, sino con la mirada que nos proporciona la fe y la búsqueda en los anales interiores del alma y del espíritu.
La búsqueda masónica es, en realidad, una heurística que se apoya en las cuestiones esenciales -las de la Gracia- y solo así puede la masonería coincidir con todas la tradiciones iniciáticas y solo así puede también constituirse la tradición iniciática como la piedra de fundamento de todas las religiones.
El simbolismo masónico es un habitante del mundo de la representación, del mundo de los significados. No necesita, por tanto, del argumento racional ni de la prueba científica para asentar su validez espiritual. La fe es, en todos los casos, lo que mueve al hombre y le hace lograr lo que de otro modo pudiera parecerle inalcanzable.
No hay ceremonia masónica, proceso ritual, enseñanza verdaderamente significativa que tenga sentido sin la fe. Más tarde, en los grados de la comandancia, el masón aprende el valor supremo del cristianismo en la vida del hombre. El masón así, plenamente convencido, se vuelve un hombre de fe, un creyente, pero jamás un crédulo y menos un racionalista.
Bien lo dijo Anderson: "El masón jamás será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso".
Entonces, ejercitemos la caridad, mantengamos la esperanza y caminemos con fe...

A Basic look at Freemasonry and it's Beginings